¿Qué es “buen” diseño? Hoy empiezo el post con “fuerza” y me planteo de entrada la pregunta del millón. Tener que añadir adjetivos “evidentes”, me pone nerviosa. Es como decir: vamos a hablar de productos “sanos” o “no cancerígenos” -Ahora estoy  más tranquila, si no es cancerígeno, me lo compro-. En fin, escribiendo sin reflexionar demasiado lo que me pasa por la cabeza. Totalmente absorbida por un día a día acelerado, únicamente frenado para jugar (menos mal).

Porque admitámoslo, Yo_soy_una_consumista. Sí, lo soy. Me gusta comprarme cositas, algo de ropa, detalles para el hogar. Más allá de lo que pueda reutilizar o construir yo misma… naturalmente. Pero sí, me gusta consumir. Pero me gusta consumir “bien”. Ya estamos con estos adjetivos “innecesarios” o no. ¿Será que son necesarios? La falta de sentido común de la revolución industrial que nos ha llevado hasta donde estamos, aún está aquí. Productos que consuman muchos recursos (tanto para fabricarse como para usarse); que sean tóxicos (es igual, la pintura en la pared queda muy bonita aunque la respires durante años sin saber cómo te afecta); que dejen de funcionar el dia xx/xx/xx, incluso a la hora xx:xx; que nos aburran a los pocos meses o años y queramos sustituir por otros (en nuestro afán por encontrar la felicidad en lo material, yo la primera, eh?); que una vez desechados tarden centenares de años en desaparecer, contaminando y acumulándose (eso sí, tranquilos, fuera de nuestro alcance y si puede ser cruzando el charco hacia el sur… ). Ains… ¿cómo se ha podido llegar a esta locura? ¿Cómo puede ser que los intereses económicos hayan predominado por encima de lo más simple, de lo que funciona, de lo que dura? No, no soy tan ingenua. Ya sé que estamos hablando de un momento en el que los recursos eran ilimitados, el progreso sólo podía ser crecer a costa de otros (que se jodan! haber nacido aquí!)… pero ¿es esa una excusa suficiente?

Bueno, la cuestión es que aquí estamos. En una crisis económica, financiera y social sin igual. En un momento de cambio necesario, pero sin rumbo definido. Y, ¿qué papel tiene el “buen” diseño en todo esto? Y no hablo del diseño de vaguardia, del diseño elitista, del diseño de diseñadores… Hablo del diseño como algo cotidiano. Todos diseñados sistemas. Todos somos diseñadores en potencia, pero no lo sabemos. Y el diseño está en todo lo que utilizamos. Un cepillo de dientes o un dedal, o los tenedores, o la regadera, o la televisión, o los calcetines… digamos que productos “no elitistas” han sido diseñados para un uso muy concreto, y por eso son como son. El diseño está en todo y en todos nosotros. Todos somos responsables de utilizarlo “bien”. Los profesionales del diseño, responsables de ofrecer alternativas asequibles para todos, coherentes y funcionales. Los consumidores, responsables de dedicar unos minutos a dar preferencia a aquellos productos “bien” diseñados. Las instituciones, co-responsables (con nosotros) de diseñar una economía circular, eficiente, competitiva y socialmente coherente; etc. No nos culpemos unos a otros. Quizás toca asumir la responsabilidad de cada uno. Sí, ya sé, cómo, o cuándo. Y para qué, si luego el vecino no separa “bien” ni la basura. ¡Me da igual lo que haga el vecino! Yo lo haré “bien” porque creo que es así como se debe hacer, porque soy responsable en parte de la situación en la que estamos y porque quiero un “buen” futuro para mis hijos y el resto de la humanidad. Eso sí, “buen” futuro no es un adjetivo que sobre… en este caso se debe puntualizar este aspecto, ya que si algo es ahora el futuro, es muy negro.

No me quiero alargar más. Ayer, como miembro y junta de o2spain.org asistí al taller PAKtata. ¿Cuál es el papel del packaging en el producto? ¿Cómo pensar en envases menos impactantes, biodegradables, bonitos y funcionales? Reflexionar sobre el actual modelo de consumo fue uno de los objetivos del taller. El otro, dejar volar la imaginación, construir redes sociales (muy muy muy importante). Sólo nos queda eso. Relacionarnos, nutrirnos unos a otros, construir entre todos un modelo autosuficiente, sostenible y robusto. Rizoma es eso. Al menos así lo veo. De lo abstracto a lo concreto. De tejer relaciones a tejer un bioplástico de patata. Sigo aprendiendo cada día (menos mal y lo que me queda), conociendo a profesionales que se están inventando su trabajo para aportar valor (para qué esperar a que te ofrezcan un trabajo en el que no crees)…

Apostar por el DISEÑO en mayúsculas es lo que hacemos desde o2spain.org. Es lo que hago cada día cuando me levanto. No puedo pensar en otra cosa. Me preocupa lo absurdo del sistema actual. Parece tan fácil, ¿no? Pero cuando en la ecuación entran el $€$€ y los intereses políticos, se va todo a pique. O quizás empieza a equilibrarse el sistema y se comienzan a internalizar los costes. Entonces sólo los productos “bien” diseñados serán competitivos y asequibles. ¿Te comprarías un jersei de 800 euros? ¿800 euros=producido en China, con materiales escasos en el planeta, por gente explotada, transportado hasta aquí, difícil de desechar… ? Si tuviéramos que pagar el “mal” diseño, seguro que no lo compraríamos… Espero que esta dichosa crisis, este parón tan brutal… sirva para poner las cosas en su sitio. Creo que será doloroso pero que al final todo esto servirá para mejorar. Para asegurar, y lo digo sin comillas, un FUTURO para todos.

 

*Este post se lo dedico a mi querido equipo de o2spain.org!