A simple vista y analizando literalmente ambas disciplinas: reciclaje artístico y diseño sostenible de producto; la diferencia parece clara; pero no lo es.

drap3Este pasado domingo tuve que buscar refugio de la lluvia en un centro comercial de Barcelona, Las Arenas. Y, casualmente, había una exposición de Drap Art, que se podrá visitar gratuitamente hasta el próximo 5 de junio. Hace muchos años participé como tallerista en el Drap Art del CCCB, concretamente en el mercadillo de Navidad. Siempre he sentido un especial cariño por este festival pero siempre he considerado que era un festival que confundía al consumidor e incluso al propio diseñador.

Por un lado, el reciclaje artístico consiste en reutilizar materiales en desuso para generar arte (o al menos, así lo entiendo yo). Por otro lado, está el diseño de producto sostenible, que en algunos casos se centra en reutilizar materiales (pero no se trata de arte, en todo caso de artesanía, y sí de producto). Unos monederos de bandaDerodadura cosidos a partir de cámaras de bici en desuso, o unas mesas de hierro y de baldosas hidráulicas en desuso de Metonimia, o un vestido de Clara Mallart diseñado a partir de materiales ecológicos, reciclados, reutilitzados o transformados … no son una expresión artística, son productos con una especificidad en el material usado… pero no se trata de una expresión puramente artística. Tienen una función, dan respuesta a una necesidad práctica… y, además, son estéticamente atractivos. ¿Por qué no?

En cambio, una lámpara de laBuenaylaMala sí que es una expresión artística, o una escultura de madera reutilizada de Eduard Palaus (encontraréis la imagen del “Enamorado”, con un ramo de flores, en este post… pero os recomiendo que conozcáis el resto de su trabajo), o las figuras humanas deconstruidas a partir de maderas reutilizadas de José Carlos Flores (foto al final del post). Estos ejemplos sí que son “arte”.

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