Por fin me voy de vacaciones… bien, no me quejo… esto de casarse tiene alguna ventaja como poder ir a Islandia y al cabo de tres semanas volver a hacer la maleta para descubrir otro destino. Así que, Quincalla seguirá tranquila unas semanas… hasta que llegue septiembre, un mes siempre de comienzo, para mí siempre emocionante… en el que espero plantearme nuevos retos y compartirlos con vosotros.

Así que os dejo en compañía de las maravillosas imágenes de Jacques Henri Lartigue, un fotógrafo de principios y mediados del siglo pasado que hizo fotos, para mí, llenas de vida. Imágenes en las que te adentras y te llegas a sentir como las personas fotografiadas: saltando, respirando, riendo, improvisando… viviendo! Ahora ya me siento como esta mujer en Hendaia… tranquila y con un horizonte por delante lleno de posibilidades, sorpresas y retos. Gracias por estar ahí y hasta la vuelta… mientras estaré en…

… una tormenta en la costa atlántica

… un chapuzón en un lago del Pirineo francés

… una playa en Aquitania

… un muelle solitario

… una piscina improvisada

… y recorriendo quilómetros hasta deformar el paisaje.

En breve, de nuevo aquí.

Gracias

Ana